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Mil Poesías LimitadasSiempre oí muchas palabras, mil poesías limitadas... |
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LA FAMILIA REVUELTAS Me escribieron que José Revueltas, el novelista, está preso en su patria, México.
La noticia es áspera para quien lo conozca y a mí me provoca recuerdos de tristeza.
Esta familia Revueltas tiene «ángel». En un país de creación perpetua, como el país hermano, ellos se revelaron excelentes y superdotados. Es una familia eficaz en la música, el idioma, en los escenarios. Pasa como con los parra de Chile, familia poética y fol´klórica con talento granado y desgranado.
Una tarde, al regresar de mis trabajos, encontré a un desconocido sentado en la sala de mi casa, en la ciudad de México. Yo no le veía claramente la cara porque se había puesto uno de mis sombreros de paja, pequeño y multicolor, comprado en la Feria. Debajo de sus alas una melena profusa y entrecana protegía su robusto cuello. Más abajo, venían unos hombros de coloso y un traje desaliñado. Ju nto a él había varias botellas de mi precioso vino chileno, estrictamente vacías.
Se trataba del más grande, más original y poderoso compositor de México: Silvestre Revueltas.
Me senté frente a él y de pronto levantó su cabeza de minotauro. Apenas abrió los ojos, me dijo:
-Traéme otra botella. Hace ya varias horas que te espero. Se me ocurrió pensar esta mañana que puedo morirme un día de éstos sin haberte conocido. Por eso estoy aquí. Es malo que que los hermanos no se conozcan.
Era fantástico, plet´çorico y pueril. Era el gigante genial de la música de México.
Tres días y tres noches se pasó en mi casa. Yo dalía a mis quehaceres y volvía a encontrarlo sentado esperándome en el mismo sillón.
Repasamos nuestras vidas y las vidas ajenas. Conversábamoshasta muy tarde en la noche y luego él se echaba sobre una cama
con el traje y los zapatos puestos. Al verlo dormido, yo le dejaba otra botellas de vino, abierta, cerca de su inmensa cabeza.
Así como llegó a mi casa , un día desapareció sin despedida ysin ceremonia. Se había ido a dirigir los ensayos de su Renacuajo paseador, ballet clásico de nuestra época contemporánea.
Algún tiempo después , la noche del estreno, estaba yoo en un palco. En el programa se acercaba el momento en que debíapresentarse Silvestre a dirigir su obra. Pero ese momento no llegó. Sentí que desde la sombra me tocaban el hombro. iré hacia atrás. Su hermano José Recueltas me susurró:
-Vengo de casa. Acaba de morir Silvestre. Eres el primero en saberlo.
Salimos a conversas. Me contó que se había agravado en los últimos días y que poco antes de morir había pedido que colgaran en la pared, frente a su lecho, el sombrerito de paja que se llevó aquella vez. Al día siguiente lo enterramos. Yo leí mi «Oratorio menor», dedicado a su memoria. Nunca un muerto me había
oído con más cuidado. Porque mi poema lo sacaba de las circunstancias y del territorio para darle la verdadera dimensión continental que le correspondía.
Hablando de los Revueltas, contaré que en Berlín me invitó Helene Weigel, viuda de Bertolt Brecht, a una función del Berliner Ensemble. SE daba una obra rusa del siglo pasado, en alemásn, se comprende, con muchas damas y caballeros cazadores en escena. La protagonista era bella, festejada, fatal y natural.
Miré el programa. La actriz era la hermana de los Revueltas, la mexicana morena Rosaura Revueltas. Allí estaba c on su mirada negra, echando rayos y centellas y hablando en alemán, en una capital de Europa y en el centro del conj unto teatral más famoso del mundo.
Después de la función, le pregunté:
-Y qué hiciste para aparecer tan blanca en ese teatro de rubios? Pensé que te verías como mosca en leche. Te pintaron?
-No -me respondió-. No te imaginas lo que pasó. Oscurecieron a los otros.
Pero, ahora, nuestro importante Recueltas es José. Contradictorio, hirsuto, inventivo, desesperado y travieso es José Revueltas: una síntesis del alma mexicana. Tiene, como su patria, una órbita propia, libre y violenta. Tiene la rebeldía de México y una grandeza heredada de familia.
Yo siento amor carnal por México con los altibajos de la pasión: quemadura y embeleso. Nada de lo que pasa allí me deja frío. Y a menudo me hieren sus dolores, me perturban sus errorres, y comparto cada una de sus victorias.
Se aprende a amar a México en su dulzura y en su aspereza, sufriéndolo y cantándolo como yo lo he hecho, desde cerca y desde lejos.
Por eso, con la tranquilidad que da el derecho ganado con amor, termino así esta prosa:
Señor presidente Días Ordaz:
Yo reclamo la libertad de José REvueltas, entre otras cosas, porque seguramente es inocente. Además, porque tiene la genialidad de los Revueltas y también, lo que es muy importante, porque lo queremos muchísimo.
* Pablo Neruda. Para Nacer he Nacido. Cuaderno 3. [Carta enviada al presidente de México, Señor Días Ordaz, en febrero de 1969] -30-Pensamientos en caída Se enturbia el piso
De momento un frío penetrando las entrañas del ser que llevo, que cargo, que guardo.
Frío, diluyéndose en su sangre intercambiándose por ella.
Azul pálido entre ramas de nervios.
Pedazos de pensamientos enterrándose en un suelo rojizo y agrietado y ese otro que no soy desapareciendo. Fue sueño ayer...
Fue sueño ayer, mañana será tierra. ¡Poco antes nada, y poco después humo! ¡Y destino ambiciones, y presumo apenas punto al cerco que me cierra! Breve combate de importuna guerra, en mi defensa, soy peligro sumo, y mientras con mis armas me consumo, menos me hospeda el cuerpo que me entierra. Ya no es ayer, mañana no ha llegado; hoy pasa y es y fue, con movimiento que a la muerte me lleva despeñado. Azadas son la hora y el momento que a jornal de mi pena y mi cuidado cavan en mi vivir mi monumento. * Francisco Quevedo Charanga post mortem Después de mi muerte, quién dedicará una tarde a hablar de la grandeza de mi susurro propicio, de mi mirar para salir gritando las noticias olorosas, la música flotante, la palabra que encuentra su llaga en la floresta (...) y dentro de las carvanas, dije las palabras más precarias pero apunté al centro de la riqueza y reseñé las oscuridades y las llamas, pero no me refugié en el asco semanal ni sostuve a los augures cómodos. Quién hablará de mi manía nocturna de adivinar en las estrellas inermess alguna suave indicación del castigo futuro, de atender en el pubis amado la hoguera submarina, la categoría del liquen y la laca, y los documentos rizados de la borrasca, a ti, olvidadizo, te di mi mano como un océano. ingresé por ti en el partido de los suplicantes y nunca cerré las ventans a ti, altiva, busqué entre tus ojos la primera llamada y respeté tu forma de desplegar el silencio y de comer sola pero tributaria entre el pan de la multitud quién recordará mi manera de leer en los ojos de las mujeres que pasan por la calle toda clase de anuncios sobre mi poquito del mundo, (...) quién dirá cómo sonaba la cabeza de mis hijos perplejos para entender mejor la muerte de mi madre, quién hablará de mi cuchara obsolota, quién dirá cómo me enfrenté a los vociferantes, cómo bese la boca deseada y caí insultando las piedras sagradas, cómo ofrendé al traidor mi clamorosa mudez, y cómo nunca pude negociar con el coro, pero entendí en el mar la materia más limpia y estuve al lado de los compañeros poniendo las piedras para el camino el precipicio la herida mayor. A ti, olvidadizo, te di las antesalas de mi muerte, no evalués mi ritmo de mudo fonámbulo, ni mi cuarto ojo sobre la espalda del tiempo (...) Quién sabrá otra vez cómo miré a fondo el mar en octubre del 83 con tu mano en la mía y ya no pude ser el mismo. Quién me hará el favor último de hablar asombrado o celebrante de qué ridícula, dulce y estruendosa manera traté de ser hombre entre las mujeres y los hombres? * Jorge García Usta [1960-2005] -8- La ausencia es el reflejo de algo. De la cortina que cierra el ojo de la casa para que los rayos de sol no toquen sus entrañas De la rosa muerta en el jardín del frente de la casa en la que habitan los recuerdos más pesados De las manos de la niña sosteniendo el rostro para cazar las lágrimas que descienden de sus ojos Del extraño que camina por la calle, cuesta arriba pateando las piedras para darle sentido a su camino sin destino Del mar que recorre el munso y tontamente viene morir intentando caminar más allá de la orilla La ausencia es el reflejo del silencio que guardan todas estas cosas CONVOCATORIA CONVOCATORIA - III FESTIVAL PALABRA EN EL MUNDO
Die Sprache - El lenguajeDie Sprache Im Gewitter spricht der *** En la tormenta habla el [Traducción de Breno Onetto] *
Friedrich Hölderlin GIl De Biedma "Muy
pobre hombre ha de ser uno si no deja en su obra - casi sin darse
cuenta- algo de la unidad e interior necesidad de su propio vivir. Al
fin y al cabo, un libro de poemas no viene a ser otra cosa que la
historia de un hombre que es su autor, pero elevada a un nivel de
significación en que la vida de uno es ya la vida de todos los hombres
o, por lo menos - atendidas ya las inevitables limitaciones de cada
experiencia individual- de unos cuantos entre ellos".
* JAIME GIL DE BIEDMA EL INFIERNO MUSICALGolpean con soles Nada se acopla con nada aquí Y de tanto animal muerto en el cementerio de huesos filosos de mi memoria Y de tantas monjas como cuervos que se precipitan a hurgar entre mis piernas La cantidad de fragmentos me desgarra Impuro diálogo Un proyectarse desesperado de la materia verbal Liberada a sí misma Naufragando en sí misma. * Alejandra Pizarnik. El Infierno Musical "I Figuras del Presentimiento" [1971] EL CENTINELA Y LA ALQUIMISTA La mueca de algún sortilegio del escombro, quiso que mi rumbo despliegue la boca de mis cenizas en la tumba de algún mago de lo fatal Donde el sonido de las manos que invocan Talan la sonrisa de la mas sorda de las luces Mirando, a través de un drenaje todo el planeta de tus cielos Y en ese sermón de los vestigios No deja de llamarme: esa luz, su historia que mece la cuna de la indiferencia Sin más remedio que lo ya leído por el viejo Centinela a su amada Alquimista En el trasnotado capricho por seguir viviendo. * Daniel F. |
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